Motivación intrínseca y extrínseca: implicaciones en el ámbito escolar, laboral y para el bienestar psicológico

Como estudiante, no siempre resulta fácil encontrar la energía y la concentración necesarias para hacer los deberes, sobre todo cuando hay otras obligaciones que compiten con ellos, como la familia, el trabajo y las actividades sociales. Puede resultar igual de difícil motivarse para levantarse de la cama por la mañana e ir a trabajar. Entonces, ¿cómo se encuentra la energía para hacer cosas que quizá no necesariamente se desee hacer? La clave, por supuesto, es la motivación, y comprender cómo la motivación intrínseca y extrínseca, las necesidades humanas y los objetivos pueden afectar al entusiasmo, la actitud, el rendimiento y el bienestar psicológico de una persona.

¿Qué es la motivación?

La motivación puede definirse como la fuerza impulsora que subyace a los comportamientos, y es lo que confiere a nuestro comportamiento dirección y perseverancia. Durante años, los psicólogos consideraron la motivación como un concepto unitario, es decir, que usted tenía o bien no usted . Las personas motivadas son fáciles de identificar: son mucho más propensas a abordar una actividad y lo hacen con mucho más entusiasmo, energía, orientación y tenacidad. Por el contrario, quienes carecen de motivación suelen postergar o evitar por completo una tarea y, cuando participan en la actividad, muestran mucho menos entusiasmo, creatividad o perseverancia.

Motivación intrínseca y extrínseca

Aunque la mayoría de las personas tienen una idea bastante clara de lo que es la motivación, no todo el mundo está tan familiarizado con los conceptos de motivación intrínseca y extrínseca.

¿Qué es la motivación intrínseca?

La motivación intrínseca se refiere a hacer algo porque se tiene un interés inherente en la tarea o actividad en cuestión. No se trata de recompensas o reconocimiento externos, sino que el impulso se basa en disfrutar de la actividad en sí misma y en que exista una correspondencia entre el interés, la habilidad o capacidad percibida y las exigencias de la tarea en cuestión. Un ejemplo podría ser un artista pintando o dedicando tiempo a la jardinería, situaciones en las que se pierde la noción del tiempo, pero el disfrute reside en la actividad en sí misma.

¿Qué es la motivación extrínseca?

La motivación extrínseca, por su parte, se refiere a la participación en una tarea o actividad con el fin de recibir un refuerzo externo o evitar un castigo. Los refuerzos pueden ir desde el elogio verbal y el reconocimiento hasta los premios, el dinero, los cargos, el prestigio, la fama, la popularidad, los títulos académicos o los récords. La motivación intrínseca, según los psicólogos Edward Deci y Richard Ryan, está orientada al crecimiento, lo que significa que es la propensión de una persona a explorar y aprender.

Por ejemplo, una persona podría asistir a la universidad porque busca obtener un título, oportunidades de crecimiento profesional y una sensación de reconocimiento. Por el contrario, es posible que otra persona no necesite un título para avanzar en su carrera, pero que tenga un interés intrínseco por el aprendizaje. La curiosidad y el deseo de aprender podrían ser su motivación principal, más que la nota media o un título, y su percepción del éxito se basaría en el crecimiento personal. El primer caso sería un ejemplo de alguien con motivación extrínseca y orientado a objetivos de rendimiento, mientras que el segundo sería un ejemplo de alguien con motivación intrínseca y orientado a objetivos de aprendizaje.

¿Cuál es el tipo de motivación preferido y por qué?

Deci y Ryan reconocieron que la mayoría de las actividades en las que las personas participan a diario no son, en esencia, interesantes, y trataron de comprender qué motiva a las personas a realizar estas actividades. Las tareas cotidianas, como sacar la basura, reciclar, limpiar la casa, hacer recados, hacer los deberes, respetar los límites de velocidad o levantarse temprano para ir al trabajo, son solo algunos ejemplos. Deci y Ryan llegaron a la conclusión de que, para participar en tales actividades, las personas se basan en la motivación extrínseca. Ya sea para evitar castigos, como las multas por exceso de velocidad, o para obtener recompensas, como títulos académicos y nóminas, los factores externos nos ayudan a encontrar la energía necesaria para participar en dichas actividades.

Sin embargo, el problema de depender en exceso del entorno para obtener motivación es que, en ocasiones, las recompensas se retrasan o el coste percibido de participar en una conducta supera a las recompensas percibidas. Además, Deci, Ryan y el profesor de ʲDZDzí Richard Koestner han revelado que, aunque las recompensas pueden resultar motivadoras para aquellas personas que no están intrínsecamente motivadas para participar en una conducta, en realidad pueden socavar la motivación intrínseca, ya que le quitan al individuo el control percibido y lo ponen en manos de otros. Para estar verdaderamente motivado de forma intrínseca, uno debe sentirse libre de presiones, incluidas las recompensas o las contingencias. Por lo tanto, la motivación intrínseca es preferible a la extrínseca, ya que es autónoma y no depende de ningún refuerzo o castigo del entorno.

Dado que el comportamiento motivado intrínsecamente no depende de ninguna recompensa o castigo externo, y se basa en una motivación propia, resulta más sólido y duradero, especialmente ante los retos. Además, las personas que cuentan con una motivación intrínseca son mucho más propensas a abordar las tareas con entusiasmo y creatividad, ya que, al no sentir la presión de tener que completar las cosas en plazos estrictos o de una forma determinada, tienden más a explorar formas originales de resolver los problemas.

El papel de las necesidades

Según Deci y Ryan, la clave para fomentar y mantener formas de motivación más autodeterminadas reside en la satisfacción de las necesidades. Según la teoría de la motivación conocida como «Teoría de la Autodeterminación», todos los seres humanos, independientemente de su cultura, tienen tres necesidades psicológicas innatas: autonomía, competencia y relación. La autonomía se refiere a la necesidad de voluntad o elección. La competencia se refiere a la necesidad de sentir una sensación de dominio. La relación se refiere a la necesidad de mantener relaciones cercanas, recíprocas y afectuosas con los demás, y de sentir que se pertenece a un grupo. Se considera que la necesidad de relación cumple un propósito más secundario en la motivación de las personas que viven en culturas individualistas, como la de Estados Unidos, aunque existen diferencias tanto individuales como grupales. Las culturas individualistas, en general, promueven valores de competencia individual, reconocimiento y beneficio, y, en cierta medida, incluso consideran la dependencia de los demás como una forma de debilidad. Sin embargo, las culturas colectivistas, como las del sudeste asiático, e incluso las culturas colectivistas dentro de los Estados Unidos, como las de los indígenas americanos, los nativos de Alaska, los nativos de Hawái y el ejército, hacen hincapié en la interdependencia armoniosa, y cualquier beneficio individual tiene como objetivo fortalecer al grupo en su conjunto.

Los entornos que no son excesivamente controladores ni presionantes, que ofrecen opciones, promueven el aprendizaje y el dominio de las habilidades, y fomentan un sentido de pertenencia a través de relaciones estrechas y recíprocas, son los que fomentan la motivación intrínseca. Por el contrario, los entornos controladores, rígidos y excesivamente exigentes, que ofrecen pocas oportunidades para el dominio de las habilidades, son excesivamente competitivos y están formados por personas impredecibles, críticas o con valores que entran en conflicto con los propios, obstaculizan la satisfacción de las necesidades y merman el bienestar psicológico.

Aplicaciones prácticas en el ámbito académico y en el mundo laboral

¿Cuáles son las aplicaciones prácticas de la motivación intrínseca y extrínseca? Como líder en cualquier entorno, comprender cómo motivar a los demás es esencial para mejorar el rendimiento, la moral, la participación y el bienestar. Examinar el entorno y determinar si las necesidades se satisfacen o se ven frustradas es un primer paso importante. Crear un lugar de trabajo o un aula que fomente la autonomía (es decir, donde los demás se sientan menos controlados y tengan más flexibilidad en los plazos y el formato de las tareas o funciones), sea acogedor y ofrezca comentarios informativos y alentadores, promueve las oportunidades de éxito y competencia, fomenta la camaradería y la inclusión, y potencia la motivación y el bienestar. Por otra parte, los entornos que se perciben como controladores, ya sea interna o externamente, pueden tener efectos devastadores sobre la motivación. Por ejemplo, los líderes que utilizan métodos de control externo —ignorando las perspectivas de los subordinados, recurriendo a la intimidación y la presión, y a estrategias como gritar, humillar y menospreciar a los demás— impiden la satisfacción de las necesidades. Del mismo modo, los métodos de control interno, como retirar la atención, el interés y el cuidado a quienes no cumplen las expectativas, también corren el riesgo de socavar la motivación y el bienestar de aquellos a quienes dirigen.

A nivel personal, evaluar en qué aspectos se satisfacen o se ven frustradas las necesidades en el día a día puede aportar una valiosa perspectiva sobre la propia motivación. Por ejemplo, usted ciertas tareas porque usted usted poco control usted ? usted usted los conocimientos o las habilidades necesarias para tener éxito? usted que usted en un entorno laboral o una cultura académica concretos? Cuando se identifica una frustración de las necesidades, es importante pensar en formas de adaptar el entorno para satisfacer mejor dichas necesidades de manera sistemática.

Por ejemplo, si usted estudiante y está matriculado en un curso que le resulta demasiado difícil, puede que sea necesario buscar recursos adicionales que le ayuden, como ponerse en contacto con su profesor, buscar ayuda a través de los recursos de la biblioteca, preguntar si hay clases particulares disponibles y, si no usted cursado las asignaturas previas, cursarlas, especialmente si usted un tiempo sin estudiar. Aunque siempre habrá plazos tanto en el ámbito académico como en el laboral, hay ciertas cosas que se pueden hacer para fomentar un sentido de autonomía. Por ejemplo, preguntar a un profesor si hay opciones en cuanto al formato de los trabajos (por ejemplo: multimedia en lugar de informes escritos, elección de temas para los trabajos de investigación, etc.) puede marcar la diferencia a la hora de que un trabajo resulte interesante o no. En el ámbito laboral, los empleados pueden plantearse hablar con su superior sobre la flexibilidad en la elección de programas de software, formatos, horarios de trabajo o incluso proyectos individuales frente a proyectos en equipo. A veces, incluso pequeñas cosas, como programar una comida con amigos, pueden marcar una gran diferencia en su jornada laboral.

Según las investigaciones sobre la motivación intrínseca y extrínseca, existen varias formas de aumentar la motivación. Si el interés inicial por la actividad o el comportamiento es muy bajo, es necesario recurrir primero a recompensas y castigos externos para fomentar la motivación. Sin embargo, para promover y mantener formas de motivación más autónomas, es preciso reconocer el valor del comportamiento: ¿cómo se relaciona con las experiencias, los valores o los objetivos personales? Para fomentar la competencia, es importante recibir comentarios constructivos (en lugar de críticas), disponer de oportunidades de corrección y dividir un objetivo grande o difícil en objetivos a corto plazo más pequeños y manejables. Los entornos que fomentan relaciones cercanas y de apoyo con los demás ayudan a fomentar la motivación y el sentido de pertenencia. Por último, para que la motivación sea verdaderamente intrínseca, no debe percibirse como un control interno ni externo. Para fomentar un sentido de autonomía, es necesario sentir que se dispone de cierto grado de participación y flexibilidad. A veces, los plazos estrictos y los formatos preestablecidos son inevitables, por lo que, en tales casos, será importante tratar de fomentar la competencia y la conexión con los demás para mantener la motivación.