El autocuidado del personal de enfermería

Dedicar tiempo a uno mismo es fundamental. Como enfermero, usted : cuidarse a sí mismo; protegerse de los factores estresantes; atender a sus pacientes, al personal y/o a los estudiantes; ser un modelo a seguir para los pacientes, los compañeros de trabajo y sus contactos personales; y contribuir a la creación de una nación saludable.

Cuando pienso en el autocuidado, me viene a la mente la analogía que se escucha en los anuncios de seguridad de los vuelos. La azafata anima a los pasajeros que viajan con alguien que necesita ayuda —como un niño— a que se pongan primero su propia máscara de oxígeno y luego ayuden a la otra persona. Si no nos tratamos a nosotros mismos con cuidado y compasión, no tendremos la capacidad ni la energía necesarias para cuidar plenamente de los demás.

¿En qué consiste el autocuidado para las enfermeras?

El autocuidado suele consistir en llevar una alimentación nutritiva, dormir lo suficiente, realizar actividad física, controlar el estrés, someterse a las revisiones médicas pertinentes y vacunarse adecuadamente. El autocuidado nos permite mantener la salud, prevenir enfermedades y disfrutar de la vida.

Como enfermera, usted enfrente a obstáculos para el autocuidado, entre los que se incluyen la multitarea, los turnos rotativos y el estrés, por citar algunos. Organizaciones como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la Comisión Conjunta y los centros de atención sanitaria (por ejemplo, hospitales, etc.) reconocen la importancia del autocuidado para el personal de enfermería y ofrecen algunas opciones para promoverlo. A medida que mejore la salud del personal, también lo hará la salud de la organización.

¿Cómo se usted como enfermera?

Elegir alimentos y bebidas nutritivos a la hora de atender a un paciente puede suponer un reto. Intentar comer pequeñas cantidades cada tres horas aproximadamente puede ayudar a mantener más estable el nivel de azúcar en sangre y a mantenernos hidratados. Planificar la comida con antelación y llevarla consigo puede ayudarnos a alimentarnos de forma más saludable.

Dormir lo suficiente permite que nuestro cuerpo se recupere. Apagar los dispositivos digitales —el teléfono, la televisión y los lectores electrónicos— unos 30 minutos antes de la hora prevista para acostarse resultará de gran ayuda. Conviértalo en una rutina.

La actividad física es importante. «El movimiento es el remedio» que nos mantiene activos. Incorporar la actividad física a nuestra vida cotidiana puede resultar más fácil y menos costoso que programar una sesión de entrenamiento en el gimnasio. Cuando usted al supermercado, intente dar tres vueltas por el perímetro de la tienda antes de meter nada en el carrito. Utilice las escaleras en lugar del ascensor siempre que sea posible. Incorpore pasos adicionales a su rutina diaria y a sus actividades.

Cómo puede ayudar la atención plena al cuidado personal

Gestionar el estrés en nuestra vida personal y/o profesional supone un reto constante para la mayoría de nosotros. La multitarea está muy extendida, lo que pone a prueba nuestra concentración y nuestra capacidad para estar plenamente conscientes de una manera imparcial y sin emociones. La atención plena es una práctica que puede ayudarnos a alcanzar esa conciencia y a pensar con claridad.

En una situación estresante, la atención plena nos anima a:

1) Deténgase

2) Respire hondo

3) Observe la situación

4) Tome las medidas oportunas

La atención plena puede ayudarnos a concentrarnos, a reducir el estrés y a valorarnos más a nosotros mismos y a los demás. Esto es más saludable que limitarse a reaccionar o responder de forma automática.

También es importante mantenerse al día con las pruebas de detección recomendadas. Según su edad, ¿qué pruebas de detección se usted recomiendan? usted un médico de cabecera? usted a las pruebas de detección recomendadas? La prevención y/o el tratamiento precoz suelen ser más sencillos y eficaces que esperar a que la enfermedad se agrave y avance.

También es importante vacunarse incluso después de la infancia. La vacuna anual contra la gripe es un ejemplo de ello, y se recomienda la vacuna de refuerzo contra el tétanos y la difteria (Td) cada 10 años. En función de nuestra edad y de los factores de riesgo, es posible que necesitemos la vacuna contra el herpes zóster, la vacuna antineumocócica y/o la vacuna antimeningocócica.

La organización ANA Enterprise ha desarrollado el programa ». Este programa se centra en mejorar la salud en cinco ámbitos: actividad física, nutrición, descanso, calidad de vida y seguridad. ¿ usted en este reto? Si usted usted acceso a numerosos recursos adaptados a sus necesidades específicas, identificadas mediante una encuesta. Considere la posibilidad de participar: usted lo merece.