Aprender a confiar, confiar para aprender

La confianza entre alumnos y profesores en el aula virtual refuerza la seguridad en sí mismos de los alumnos, su participación y su experiencia académica en general

Todo profesor aspira a crear una comunidad de aprendizaje dinámica en su aula virtual, en la que los alumnos logren alcanzar con éxito sus objetivos de aprendizaje. Un ingrediente fundamental para dicha comunidad de aprendizaje es la confianza entre los alumnos y la confianza en el profesor.

El riesgo y la incertidumbre son inherentes al entorno del aula virtual. Cuando los alumnos confían en su profesor, se muestran más dispuestos a asumir riesgos y a superar la incertidumbre para aportar ideas y colaborar activamente con confianza. También se muestran más dispuestos a confiar en que el profesor, en su calidad de experto en la materia, guíe el proceso de aprendizaje. Las investigaciones demuestran que, cuando los alumnos mantienen una relación de confianza con el profesor, se muestran más cooperativos, motivados y entusiastas; acogen con agrado los comentarios del profesor; y se ayudan entre sí, lo que conduce a un sentido de comunidad y a la satisfacción con su experiencia de aprendizaje.

Se han realizado pocos estudios en el ámbito de la enseñanza en línea para comprender los posibles beneficios de una forma concreta de confianza conocida como «confianza epistémica». La confianza epistémica se da en las relaciones fiduciarias, aquellas en las que una persona deposita, con razón, su confianza en otra y recurre a ella en busca de ayuda o consejo sobre algún asunto. Se trata de un tipo especial de confianza similar a la relación que se establece con el médico o el asesor financiero a la hora de tomar decisiones personales de alto riesgo en el ámbito médico o financiero. La relación entre el profesor en línea y el alumno también es de naturaleza fiduciaria y, por lo tanto, merece un análisis más detallado. Si el profesor logra establecer una relación de confianza epistémica con los alumnos, estos confiarán en él como el experto en conocimientos capaz de guiarlos en el proceso de aprendizaje. Confiarán en que el profesor actúa de buena fe en su mejor interés y se sentirán seguros de que el profesor puede guiarlos en su búsqueda de nuevos conocimientos.

Los formadores de confianza se mostraron muy activos y entusiastas al inicio del curso, lo que brindó a los alumnos la oportunidad de dar los primeros pasos para decidir confiar en su formador.

Sin embargo, las aulas en línea están formadas por alumnos que no se conocen entre sí, y en la mayoría de los casos el profesor tampoco les es conocido. Esto, junto con otras barreras propias del entorno en línea, hace que establecer relaciones resulte todo un reto. ¿Cómo, si es que es posible, puede el profesor establecer una relación de confianza con los alumnos en un plazo de unas pocas semanas? Si el profesor logra establecer relaciones de confianza con los alumnos, ¿pueden el profesor y los alumnos alcanzar una relación de confianza epistémica que permita aprovechar plenamente las implicaciones positivas para los alumnos en línea? Estas son las preguntas que esperaba responder mediante un estudio de investigación en profundidad sobre las aulas en línea en los programas de ciencias de la salud y enfermería del Excelsior College.

Para estudiar el impacto de la confianza epistémica en el aula virtual, encuesté a 800 alumnos de 48 aulas totalmente virtuales de Excelsior con el fin de evaluar su nivel de confianza en su profesor. Además, los alumnos evaluaron las interacciones con su profesor y comunicaron sus observaciones sobre las acciones de este dentro del aula virtual. A partir de estos datos, seleccioné varias aulas en las que los profesores habían logrado un alto nivel de confianza epistémica con los alumnos. En estas aulas, observé las actividades y las interacciones del profesor y los alumnos, y realicé entrevistas detalladas con los alumnos y el profesorado. El estudio reveló que los profesores que gozaban de mayor confianza adaptaban sistemáticamente su comportamiento en tres áreas fundamentales: cómo gestionan el aula, cómo se comunican con los alumnos y cómo se muestran presentes en el aula virtual.

Los alumnos describieron cómo avanzaban a través de varias etapas de confianza: desde la decisión inicial de confiar en el profesor, pasando por la confianza en que este es justo y fiable, hasta llegar a sentir una conexión personal con él, y finalmente a la etapa de confiar en el profesor como experto en la materia. Cada nivel progresivo de confianza se basa en el anterior. En la literatura académica, estos niveles se denominan «confianza rápida», «confianza en la competencia», «confianza en la benevolencia» y «confianza epistémica».

Las interacciones con el profesor fomentan la confianza epistémica

Los datos iniciales de la investigación revelaron que, en general, los profesores del Excelsior College lograron establecer relaciones de confianza epistémica con los alumnos en sus aulas en línea. En la Escala de Confianza Epistémica, en la que 42 es la puntuación máxima, la media de los 102 profesores fue de 37,99. Los profesores mostraron un método coherente en la forma de gestionar las aulas, comunicarse con los alumnos y presentarse regularmente en el aula. Esto dice mucho de la calidad de las expectativas y la orientación que el centro ofrece a los profesores. Al comparar las puntuaciones de confianza epistémica con el estilo de gestión del aula y el estilo de comunicación interpersonal de estos profesores, se reveló que ambos factores tuvieron un impacto positivo significativo en la relación de confianza. La capacidad de respuesta y la presencia constante tuvieron un impacto positivo menor en la relación de confianza.

Una vez establecida la importancia de la actuación de los docentes en la creación de confianza epistémica, la investigación se centró en las siguientes preguntas: ¿Cómo lograron estos docentes en línea, que gozaban de gran confianza, establecer una relación de confianza epistémica con sus alumnos? ¿Cómo describieron los alumnos su experiencia de aprendizaje con este profesorado en el que confiaban?

Una de las formas en que los profesores establecían vínculos personales con los alumnos consistía en compartir historias personales y profesionales, y en aportar ejemplos extraídos de sus propias experiencias vitales, especialmente durante actividades colaborativas como los debates en clase.

A partir de las entrevistas de investigación y las observaciones en el aula, pude trazar una trayectoria de las respuestas de confianza de los alumnos ante las acciones del profesor, que, de forma acumulativa, condujeron a una relación de confianza epistémica. Las acciones que generaron confianza comenzaron al inicio de los cursos. Los profesores en los que se depositó la confianza se mostraron muy activos y entusiastas en las primeras etapas del curso, lo que brindó a los alumnos la oportunidad de dar los primeros pasos para decidir confiar en su profesor. (Confianza inmediata)

Los alumnos explicaron que las primeras interacciones con el profesor tuvieron un gran impacto. Los alumnos comentaron sus experiencias diciendo: «Las primeras comunicaciones del profesor con la clase influyeron en mi confianza», «Las primeras semanas sientan las bases para una relación de trabajo» y «Mi profesor fue muy acogedor desde el primer día». La actitud del profesor también marcó la diferencia, tal y como indicó un alumno al afirmar: «Quería participar porque el profesor se mostraba entusiasmado con la enseñanza de los contenidos del curso».

La importancia de la capacidad de respuesta y la coherencia

A medida que avanzaba el curso, los alumnos evaluaban la presencia del profesor en el aula no por la frecuencia o la duración de su presencia en el aula virtual, sino por su capacidad de respuesta inmediata a las consultas y por su transparencia respecto a sus actividades e interacciones en el aula, como por ejemplo, cuándo se calificarían los trabajos y la regularidad de su participación en los debates o proyectos. Gracias a estas acciones, los alumnos consideraban que el profesor estaba disponible. Los alumnos afirmaron que los profesores eran «rápidos en sus respuestas, puntuales y eficaces a la hora de abordar preguntas y dudas». Un alumno explicó: «Mi profesor cumplió su palabra y se mantuvo coherente con la calificación y las expectativas. Esto contribuyó a generar confianza».

Un profesor destacó la importancia de crear una presencia: «Mi impresión es que no usted ven usted y no oyen su voz. Por eso, usted debe tener una presencia usted marcada posible en el aula. Eso les ayuda mucho a conectar con usted , tal vez, a implicarse más. Saben que hay alguien ahí fuera prestando atención a lo que hacen». Los alumnos también afirmaron en repetidas ocasiones que consideraban que los instructores eran justos y coherentes en «palabras y hechos». (Confianza en la competencia)

La importancia de la comunicación interpersonal

Una de las formas en que los profesores establecían vínculos personales con los alumnos consistía en compartir historias personales y profesionales, y ofrecer ejemplos extraídos de sus propias experiencias vitales, especialmente durante actividades colaborativas como los debates en el aula. Los alumnos veían a los profesores como mentores y modelos a seguir. Los profesores prestaban ayuda tanto en cuestiones técnicas como de contenido. Ofrecían elogios constructivos y mensajes de apoyo a cada alumno para fomentar su participación. Y lo más importante, proporcionaban asistencia individualizada a los alumnos con dificultades. Gracias a todas estas acciones del profesor, el alumno llegó a creer que el profesor se preocupaba por su éxito individual. (Confianza en la benevolencia) «Mi profesor creía en todos, independientemente de sus puntos fuertes y débiles», afirmó un estudiante. Otro alumno comentó: «Mi profesor me enviaba mensajes personales de ánimo cuando parecía que tenía dificultades».

La importancia de la gestión del aula

El factor que más influyó en el fomento de la confianza fue el estilo de gestión del aula de los formadores, que resultó ser más formal y estructurado. Esto fortaleció la relación de confianza y reforzó la convicción de los alumnos de que el formador es una persona de confianza y se preocupa por su éxito. La gestión del aula incluía controlar el comportamiento en clase, ayudar a los alumnos a cumplir los plazos y animar a aquellos que tenían dificultades para hacerlo. Los alumnos explicaron: «El profesor fomentó un ambiente de compañerismo en la clase» y «El profesor se comunicaba de manera excelente y nos mantenía al día».

Los formadores también ofrecieron orientación para mejorar la calidad del trabajo y guiaron a los alumnos para que reflexionaran más profundamente sobre temas complejos. Esto contribuyó a elevar los debates colaborativos a niveles más sofisticados. Uno de los formadores lo explicó de la siguiente manera: «Intento ayudar a los alumnos a transformar su forma de pensar, a utilizar realmente esas habilidades analíticas». Los alumnos consideraban que los instructores ofrecían ideas que ampliaban sus conocimientos y mejoraban su experiencia de aprendizaje. Lo describieron como «el instructor encendió la bombilla» y «el profesor era bueno para ampliar mi mente». Otro alumno explicó: «Es extremadamente importante tener confianza en su profesor, en que usted obteniendo las herramientas y usted información usted para tener éxito». (Confianza epistémica)

Este estudio puso de manifiesto que los formadores más eficaces a la hora de establecer relaciones de confianza epistémica con los alumnos adaptaban su actuación en el aula de tres maneras distintas: su comunicación era cercana y atractiva, su gestión del aula era estructurada y deliberada, y su presencia en el aula era receptiva y coherente. En respuesta a la relación de confianza con su profesor, los alumnos adultos confiaban en los profesores por su valor intelectual y su experiencia en la materia. Y, como resultado, los profesores en los que se confiaba los guiaron de manera experta a lo largo del proceso de aprendizaje hacia una experiencia y unos resultados satisfactorios. Esta investigación abre la puerta a más estudios sobre cómo las relaciones de confianza mejoran la experiencia de aprendizaje y favorecen el éxito de los alumnos en línea.

Niveles de confianza

En nuestras relaciones cotidianas con los demás nos encontramos con distintos niveles de confianza. Cada nivel de confianza es distinto de los demás. A medida que aumentan las interacciones, la confianza puede crecer y pasar de un nivel al siguiente, construyéndose sobre el anterior. Sin embargo, solo las relaciones de tipo fiduciario pueden convertirse en epistémicas, es decir, aquellas en las que una persona está dispuesta a dejarse guiar por los conocimientos especializados de otra.


Confianza implícita:el cartero que le entrega el correo (usted conoce bien al cartero, pero ha sido contratado por una autoridad, y las circunstancias usted obligan usted confiar en él hasta que usted dé usted para pensar lo contrario).


Confianza basada en la competencia: la guardería en la que usted su hijo o usted usted mascota (usted un contacto y conversaciones habituales con el personal, por usted a considerar que son competentes, justos y de confianza).


Confianza basada en la benevolencia: su mejor amigo o un familiar (usted contar con que harán lo mejor para usted sus propias necesidades o deseos; estarán dispuestos a hacer un esfuerzo adicional por usted).


Confianza epistémica: su abogado o médico personal usted ayuda usted una decisión jurídica o médica (para alcanzar este nivel de confianza, usted creer ya que el experto es competente y vela por sus intereses; sin embargo, también requiere que usted autoridad a ese experto para que usted guíe usted algo importante que conlleva consecuencias personales y riesgos). En el caso del aula virtual, el alumno cede la autoridad epistémica al profesor, en su calidad de experto en la materia, para que le guíe en su proceso de aprendizaje.