Correlatos cardiométricos del uso de tarjetas asociativas de coaching cuando se trabaja con estados del ego humano
Resumen
El artículo presenta pruebas experimentales de la hipótesis de que el constructo teórico «estado del yo», ampliamente utilizado en el coaching, además de su contenido psicológico, refleja la movilización fisiológica de una persona hacia un determinado tipo de reacción. Dicha movilización se manifiesta en el funcionamiento del sistema cardiovascular humano. Se aportan pruebas experimentales de que el constructo teórico «estado del yo» realmente capta estados psicofisiológicos de una persona que son claramente definidos y significativamente diferentes. Asimismo, se demuestra que las transiciones de un estado del ego a otro van acompañadas, de hecho, de cambios significativos en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, estimada con la ayuda del Índice de Estrés de Baevsky (SI). También se proporcionan datos experimentales que confirman la validez del uso del Índice de Estrés de Baevsky (SI) para evaluar la eficacia de diversas opciones de trabajo con tarjetas asociativas de coaching (CAC).
Գٰǻܳó
Desde hace más de medio siglo, los coaches, los psicólogos y los psicoterapeutas han venido utilizando de forma activa el concepto psicológico del «estado del yo» de una persona, que se refiere a una combinación de sentimientos, pensamientos y acciones interrelacionados entre sí como forma de manifestar nuestra personalidad en un momento determinado (Berne, 2010; Ognev et al., 2019; Shmelev, 2015).
En el análisis transaccional, creado por Berne (2006), se distinguen como estados del yo básicos estados tales como el Niño Interior, el Adulto Interior y el Padre Interior (Berne, 2006). Cada uno de estos estados del yo posee una cualidad que puede designarse como subjetividad, lo que significa «la causa de uno mismo» (Petrovskiy, 2010), y que tiene su propio contenido fenomenológico y la integridad de la experiencia en un periodo de tiempo específico. El Niño Interior, según el análisis transaccional, es una combinación de pensamientos, sentimientos y comportamientos característicos de cualquier experiencia vivida en una edad temprana. El Adulto Interno es un conjunto de pensamientos, sentimientos y comportamientos relacionados con la situación actual y la realidad del «aquí y ahora». Esta etapa se centra en una evaluación pragmática de lo que está sucediendo, así como en una evaluación racional de las causas y las posibles consecuencias de determinados acontecimientos. El Padre Interno es una combinación de pensamientos, sentimientos y comportamientos inherentes a uno de los padres. Por figura parental se entiende cualquier persona que haya desempeñado un papel significativo en la formación de la personalidad de esa persona. La formación de la figura parental se produce a lo largo de toda la vida. En la vida cotidiana, el padre interior se manifiesta en actitudes morales y éticas hacia su propio comportamiento y el de los demás. Tanto el niño interior como el padre interior retroceden bajo estrés. Cuanto mayor es el nivel de estrés, mayor es el nivel de manifestación del niño interior y del padre interior. El nivel de regresión bajo estrés muestra la estabilidad y la fortaleza del yo. Esto plantea la pregunta de si realmente es así: ¿Existen correlatos fisiológicos de los estados del ego?
A pesar de que estos conceptos teóricos se llevan utilizando desde hace años, prácticamente no existe confirmación experimental de que estos estados del yo difieran realmente entre sí en las reacciones fisiológicas asociadas a ellos. La existencia de tales reacciones se deriva de la premisa de que sus creadores incluyeron en el concepto teórico del estado del yo la disposición de una persona a movilizarse para un determinado tipo de reacción. En principio, dicha movilización debería manifestarse en el funcionamiento del sistema cardiovascular humano. Si el concepto teórico de estado del yo no es solo una metáfora popular, y si se utiliza para registrar estados psicofisiológicos de una persona que difieren de manera bastante significativa, entonces las transiciones de un estado del yo a otro deberían ir acompañadas de cambios significativos en el funcionamiento del cuerpo humano y, sobre todo, del corazón. Sobre la base de los resultados descritos en nuestros estudios anteriores (Ognev et al., 2019), se parte de la hipótesis de que dichos cambios pueden registrarse mediante la evaluación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca utilizando el índice de Baevsky (SI).
Métodos de estudio
Para comprobar la hipótesis planteada, los autores llevaron a cabo una serie de experimentos en los que se representaron los estados del yo transaccionales clave con la ayuda de tarjetas asociativas metafóricas. Al mismo tiempo, se registraron las reacciones psicofisiológicas correspondientes a estos estados con la ayuda de los registradores hemodinámicos informáticos Cardiocode. Por otra parte, los autores tuvieron en cuenta los resultados de estudios experimentales previos, que demostraron que un aumento del SI de Baevsky, en comparación con los valores medios, puede considerarse un signo de reacción asténica ante un estímulo, y que un valor más bajo del SI de Baevsky puede considerarse un signo de reacción asténica ante un estímulo. Asimismo, consideramos que los indicadores del índice de Baevsky (SI) constituyen un indicador más eficaz de la naturaleza de las reacciones emocionales de los participantes que los cambios en su frecuencia cardíaca (Ognev et al., 2019).
Teniendo en cuenta el giro pictórico, que se convirtió en una tendencia claramente identificada a finales del siglo XX y que no deja de acelerarse (Alexander, 2008; Dors y Vogel, 2014; Mitchell, 1994), se optó por utilizar tarjetas asociativas metafóricas como material de estímulo para materializar los estados del yo descritos anteriormente. Tal y como se muestra en numerosas publicaciones científicas, las imágenes utilizadas en las tarjetas metafóricas ayudan al terapeuta a materializar determinadas condiciones psicofisiológicas del paciente, las cuales pueden utilizarse como «objetivos» para la intervención psicocorrectiva (Buravtsova, 2018).
Como material de estímulo en los experimentos, los autores utilizaron el conjunto estándar de tarjetas asociativas de coaching (CAC) creado por Shmelev (2015). Esta elección se debió al uso eficaz que consultores y coaches hacen de las CAC en diferentes ámbitos.
En el estudio participaron 126 encuestados (con una edad media de 20,5 años, cuya desviación estándar ascendió a un total de 5,4 años en la muestra). El algoritmo sistemático para el trabajo de todos los encuestados incluía las siguientes tareas. En primer lugar, se pidió a los encuestados que seleccionaran tarjetas de asociaciones metafóricas que relacionaran con el «Adulto interior», el «Padre interior» y el «Niño interior» negativos, así como con el «Adulto interior», el «Padre interior» y el «Niño interior» positivos.
A continuación, todos los participantes dedicaron 15 segundos a fijar su atención, de forma alterna, en las tarjetas que asociaban con cada uno de los estados del yo mencionados anteriormente. La tarea final para los participantes consistió en seleccionar todas las tarjetas metafóricas que asociaban con estados del yo positivos y, a continuación, centrar su atención en todas esas tarjetas durante 15 segundos cada vez.
Mientras los participantes realizaban estas tareas, se registraron sus electrocardiogramas mediante registradores hemodinámicos informatizados Cardiocode. En las fotografías se muestra esta fase, en la que los participantes realizan las tareas mientras se registran sus electrocardiogramas.

Además, utilizando los algoritmos integrados en el software de estas grabadoras, los autores calcularon el índice de Baevsky (SI) para cada participante. El procesamiento de todos los datos recibidos se llevó a cabo mediante el paquete estadístico Stadia 8.0.
Análisis de los resultados
Los patrones estadísticos obtenidos al determinar el índice de Baevsky (SI) para los distintos estados del yo de los encuestados se presentan en la Tabla 1.
Tabla 1. Principales parámetros estadísticos del SI para los distintos estados del yo de los encuestados
| Estados del yo | Media aritmética | Desviación estándar | Valor mediano | ٰí | Exceso de curtosis |
|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 341.4 | 196 | 288 | 0.99 | 3.317 |
| 2 | 257.5 | 214.3 | 206 | 3.195 | 16.04 |
| 3 | 335.3 | 247.8 | 279.5 | 2.462 | 12.26 |
| 4 | 254.8 | 216.3 | 200.5 | 2.681 | 11.46 |
| 5 | 334.1 | 340.4 | 251 | 0.169 | 0.56 |
| 6 | 258.1 | 185.2 | 168.9 | 0.173 | 6.8 |
| 7 | 210.5 | 208.4 | 185.2 | 2.984 | 15.35 |
La primera columna de esta y de todas las tablas siguientes muestra los números que indican los siguientes estados del yo: 1, 3, 5 — el Adulto Interno negativo, el Padre Interno y el Niño Interno que se activaron sucesivamente; 2, 4, 6: el Adulto Interno, el Padre Interno y el Niño Interno positivos que se activaron sucesivamente; 7: el estado del ego integrador, provocado por la concentración simultánea de los encuestados en los estímulos que designaron como las condiciones positivas del Adulto Interno, el Padre Interno y el Niño Interno.
La significación estadística de las diferencias en los valores medios se confirmó mediante la prueba de χ² (chi-cuadrado), que se evaluó con la ayuda del paquete estadístico Stadia 8.0.
Las distribuciones resultantes diferían de la distribución de Gauss-Laplace. Por lo tanto, para identificar las relaciones de correlación, los autores utilizaron los coeficientes rho de Spearman y tau de Kendall. Dado que la naturaleza de las relaciones identificadas para cada uno de estos coeficientes y la estructura factorial revelada para cada uno de ellos son similares, en las tablas siguientes solo se presentan los datos correspondientes al coeficiente rho de Spearman, dada su mayor universalidad.
Las tablas siguientes muestran los resultados de diversas opciones para optimizar la estructura factorial de los datos utilizando el coeficiente rho de Spearman. La tabla 2 muestra los parámetros de la estructura factorial tras aplicar la rotación Varimax, con la que se ha tratado de minimizar el número de variables con cargas elevadas en cada factor. La Tabla 3 presenta los datos obtenidos tras aplicar la rotación Quartimax, con la que se intentó minimizar el número de factores necesarios para una interpretación significativa de cada variable utilizada. La Tabla 4 muestra los resultados de la rotación Equimax, que se utilizó para minimizar simultáneamente el número de variables con grandes cargas factoriales y el número de factores que las explican. Los autores también realizaron la rotación oblicua, con la que se buscó minimizar el número de factores sin garantizar su completa ortogonalidad. El resultado fue que la estructura factorial de las correlaciones tras la rotación oblicua se correspondía exactamente con la estructura obtenida tras la rotación Varimax. Al optimizar la estructura factorial de las relaciones de correlación reveladas, analizamos las opciones, que iban desde tres factores (que cubrían hasta el 50 % de la varianza y se asociaban con grandes pérdidas de información) hasta siete factores (que cubrían más del 90 % de la varianza y se caracterizaban por la presencia de un número significativo de relaciones no informativas). La opción óptima fue la optimización de la estructura factorial de las relaciones de correlación reveladas, que incluía cuatro factores y cubría más del 80 % de la varianza. Los datos correspondientes a esta opción de optimización se presentan en las Tablas 2–4.
Tabla 2. Estructura factorial de las correlaciones tras la rotación Varimax
| Estados del yo | Números primos | |||
|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | |
| 1 | 0.8852 | |||
| 2 | 0.5996 | 0.59 | ||
| 3 | 0.9457 | |||
| 4 | 0.4961 | 0.3833 | 0.5888 | |
| 5 | 0.9013 | |||
| 6 | 0.6684 | 0.3228 | ||
| 7 | 0.8814 | |||
Tabla 3. Estructura factorial de las correlaciones tras la rotación Quartimax
| Ego States | Factor Numbers | |||
|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | |
| 1 | 0.853 | |||
| 2 | 0.6916 | 0.4843 | ||
| 3 | 0.9276 | |||
| 4 | 0.6208 | 0.3407 | 0.481 | |
| 5 | 0.8514 | |||
| 6 | 0.763 | |||
| 7 | 0.8797 | |||
Tabla 4. Estructura factorial de las correlaciones tras la rotación Equimax
| Ego States | Factor Numbers | |||
|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | |
| 1 | 0.8775 | |||
| 2 | 0.6383 | 0.5528 | ||
| 3 | 0.9387 | |||
| 4 | 0.543 | 0.3646 | 0.5581 | |
| 5 | 0.8897 | |||
| 6 | 0.7072 | 0.2811 | ||
| 7 | 0.877 | |||
Como se desprende de los datos presentados, los indicadores de SI correspondientes a los estados del yo positivos forman parte de unos factores, mientras que los indicadores de SI correspondientes a los estados del yo negativos forman parte de otros factores. Además, estas regularidades y estructuras factoriales se mantienen en todas las opciones de rotación utilizadas. Dichas estructuras, así como las diferencias estadísticamente significativas en los indicadores medios de SI, demuestran asimismo una generalidad sustancial de los estados del yo positivos, que difiere significativamente de la generalidad sustancial de los indicadores de SI correspondientes a los estados del yo negativos.
Los factores más influyentes en todas las variantes de la rotación incluyeron los indicadores de SI para todos los estados del yo positivos, cuando se activaban sucesivamente, y el indicador de SI que se obtenía cuando los encuestados trabajaban con los tres estados del yo positivos. A este respecto, cabe recordar que, en el análisis transaccional, la finalización de la terapia se considera satisfactoria cuando los pacientes alcanzan un nivel de organización de sus vidas tal que su Niño Interior es capaz de realizar libremente sus intenciones auténticas con la ayuda del Adulto Interior, que funciona de manera eficaz, bajo la protección del Padre Interior (Stewart y Joines, 2012). Así pues, la estructura factorial confirma la presencia de un efecto integrador positivo derivado de la actualización conjunta de las variedades positivas del Adulto Interno, el Padre Interno y el Niño Interno imaginarios por parte de los encuestados a nivel psicofisiológico, ya que la actualización conjunta se corresponde con el SI óptimo de Baevsky.
En lo que respecta a la comprobación de la hipótesis sobre la diferencia en los indicadores psicofisiológicos asociados a determinados estados del yo de una persona, cabe destacar asimismo la generalidad y la especificidad de los datos obtenidos en todos los tipos de transformaciones descritos de las relaciones de correlación observadas (Tabla 5).
Tabla 5. Generalidad y especificidad del SI de Baevsky para diversos estados del yo
| Estados del yo | Generalidades | Especificidad |
|---|---|---|
| 1 | 0.8683 | 0.1294 |
| 2 | 0.7165 | 0.288 |
| 3 | 0.9655 | 0.0342 |
| 4 | 0.7398 | 0.2599 |
| 5 | 0.9178 | 0.0872 |
| 6 | 0.6536 | 0.3452 |
| 7 | 0.7848 | 0.2094 |
Como se puede observar en la Tabla 5, los indicadores de generalidad y especificidad de los valores de SI para los estados del yo positivos y negativos presentan diferencias notables. Los indicadores de SI para los estados del yo negativos presentan la mayor generalidad (es decir, explican la mayor parte de la varianza con respecto a los factores identificados que son más universales). Al mismo tiempo, los indicadores de SI para los estados del yo positivos presentan la mayor especificidad (es decir, explican la mayor parte de la varianza con respecto a factores específicos).
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Durante la investigación, se obtuvieron pruebas experimentales de la validez de la hipótesis de que el concepto de «estado del yo», además de su contenido psicológico, refleja realmente la movilización fisiológica de una persona hacia un determinado tipo de respuesta. En concreto, dicha movilización se manifiesta en un determinado funcionamiento del sistema cardiovascular.
Los datos experimentales obtenidos indican que el concepto de «estado del yo» no es solo una metáfora acertada, sino que se pueden observar estados psicofisiológicos de una persona que son sustancialmente distintos. Las transiciones de un estado del yo a otro van acompañadas de cambios significativos en el funcionamiento del cuerpo humano, especialmente del corazón. Un reflejo fiable de dichos cambios es la evaluación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca mediante el índice SI de Baevsky.
Además, al igual que en investigaciones anteriores (Ognev et al., 2019), hemos obtenido una confirmación experimental de la validez del uso de un indicador cardiométrico tan complejo como el SI de Baevsky para evaluar la eficacia de diversos métodos psicocorreccionales. Sin embargo, mientras que anteriormente esto se refería a los métodos de autorregulación psicosomática, ahora también se ha demostrado el uso eficaz del SI de Baevsky en el análisis transaccional.
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